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Propiedades generales de los aceites esenciales.

Escrito por Andrew Ewan

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La aromaterapia es la cura de enfermedades y el desarrollo del potencial humano mediante el uso de aceites esenciales, extraídos de una manera que les permite preservar sus características y propiedades.

Durante milenios, las esencias han sido explotadas por sus propiedades antisépticas, desde el momento en que contrarrestan el desarrollo de gérmenes y los matan. Su poder antiséptico es general incluso con composiciones químicas muy diferentes, y se manifiesta tanto en presencia de sus vapores como por contacto directo, aunque de manera muy diluida. Las esencias que tienen más poder bactericida en estado de vapor están en orden decreciente: limón, tomillo, naranja, bergamota, enebro, clavo, citronela, lavanda, menta, romero, sándalo y eucalipto.

Por contacto directo, el orden es ligeramente diferente: tomillo, limón, enebro, menta, naranja, citronela, lavanda, romero, bergamota, eucalipto y sándalo.

De estos resultados se deduce que la práctica de la nebulización (aerosol) en las habitaciones de los pacientes y en lugares públicos (residencias, hospitales o escuelas) es muy útil como acción terapéutica y preventiva. En la antigüedad, sin conocer los datos experimentales, usaban los vapores de las esencias para combatir las epidemias.

Del mismo modo, en países cálidos, donde existe un alto riesgo de infecciones intestinales, la cocina típica incluye una variedad de especias como la canela, el comino, el clavo o el tomillo. El poder antiséptico de las esencias es de gran valor porque también está asociado con una seguridad con respecto a los tejidos sanos.

Además, las esencias están dotadas de capacidad antitóxica, es decir, inhibición de productos que deterioran las células: en las llagas infectadas se unen a las toxinas y las inhiben, no para cubrir el olor desagradable, sino para evitar procesos de descomposición. No es casualidad que las esencias se usaran en la antigüedad para los procesos de embalsamamiento de los cuerpos.

También se ha demostrado que el poder antiséptico de las especias no disminuye con el tiempo. El cuerpo no se "acostumbra" a las especias, pero éstas son cada vez más efectivas ya que fortalecen las defensas orgánicas. Las propiedades antisépticas de las esencias se completan con su poder curativo ya que estimulan la regeneración celular.

Las soluciones acuosas de aceites esenciales, especialmente de la familia de los labiados (lavanda, salvia, romero y tomillo), facilitan los procesos de reparación de tejidos, también estimulan la curación de úlceras y úlceras en la piel, y previenen la infección bacteriana.

Las propiedades antiparasitarias (tomillo, geranio y laurel) se manifiestan en la práctica de una manera muy útil: ahuyentan a los insectos, las polillas y los mosquitos. También son evidentes en el tratamiento de la pediculosis y la sarna.

En las esencias se pueden encontrar propiedades antitóxicas y antivenenosas que contribuyen a neutralizar el veneno de las abejas, avispas y arañas (por ejemplo, lavanda y geranio). Los cazadores solían frotar el hocico de los perros con lavanda en el sitio de la mordedura de la víbora para inhibir el veneno.

Muchas esencias tienen capacidades antirreumáticas y antineuríticas (por ejemplo, romero y manzanilla), útiles en el tratamiento de afecciones articulares dolorosas (osteoartritis, gota ...). Estos actúan incluso si se aplican localmente, utilizando cataplasmas o masajes, gracias a su gran capacidad para extender la piel a los tejidos profundos.

La mayoría de las esencias (por ejemplo, pino, geranio, albahaca, ajedrea y romero) son estimulantes y vigorizantes para las glándulas endocrinas y la corteza suprarrenal, responsables de la capacidad de resistir el estrés.

Muchos de ellos tienen propiedades estimulantes del aparato genital y la sexualidad (por ejemplo, jazmín, azahar y pachulí).

Además, muchas esencias (por ejemplo, lavanda, mejorana, verbena y bálsamo de limón) tienen una actividad antiespasmódica, que permite el tratamiento de trastornos de espasmo visceral como cólico, intestino irritable, hipo y calambres hepáticos o renales.

Algunas esencias (como la salvia, el ciprés, la verbena o el hinojo) tienen propiedades hormonales y ejercen una acción reguladora sobre las glándulas endocrinas. La esencia del ciprés actúa sobre los ovarios y el pino y la albahaca en la corteza suprarrenal.

En este blog trataremos cada uno de los efectos específicos de los aceites esenciales, ya que cada uno tiene aplicaciones específicas.

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